Kafka y el doble vínculo

I) Kafka y el doble vínculo. Hace unos pocos meses apareció el tercer volumen de la monumental biografía de Kafka por su mayor biógrafo, el alemán Reiner Stach. Se trata del Kafka de los primeros años. Las reseñas sobre el libro se multiplican por todos lados y todas son laudatorias. Mientras esperamos la traducción al castellano, vale hacer mención a uno de los puntos tratados por Stach y recogidos por las reseñas: la situación de doble vínculo vivida por el joven Kafka y que nos da una pista (una gran pista en realidad) sobre el sentido profundo de su escritura. El doble vínculo, desarrollado por Bateson y Paul Watzlawick, se refiere la situación comunicativa en la cual un sujeto es el receptor de dos mensajes contradictorios que, por tal razón, le abocan a un callejón sin salida: el sujeto no puede actuar eficazmente ante el emisor del mensaje ni cumplir sus expectativas, haga lo que haga. El clásico ejemplo de Bateson para referir el doble vínculo relacionándolo con el inicio de la esquizofrenia es la situación familiar en la cual un niño es mofado por ser tímido hasta el punto en que el niño grita de frustración, entonces es reprendido por arrebato. Así el niño aprende dos mensajes contradictorios: debo expresarme para ser aceptado y no debo expresarme para ser aceptado.  II) Escuela y casa: Stach señala que en una postal dirigida a Felice Bauer el 9 de octubre de 1916, Kafka se refiere a un maestro que durante la lectura de La Ilíada, decía a sus alumnos que, si bien debían quemarse las cejas estudiando las obras de Homero, no entenderían nada de ellas. Kafka escribe a su prometida que las observaciones de su maestro le produjeron en aquella época “más impresión que la Ilíada y la Odisea juntas”. Parece ser que en la casa también imperaba el doble vínculo: Según recuerda Kafka en Carta al padre, Hermann Kafka ordenaba a sus hijos comportarse durante las comidas de acuerdo con determinadas reglas de urbanidad que él mismo nunca cumplía. Stach sostiene que esta situación patógena de doble vínculo marcó a fuego al pequeño Franz y de ello hay una muestra en la situación de algunos de sus personajes: Josef K. en El proceso o por K. de El castillo. Es increíble como estas pequeñas anécdotas desconocidas por todos nosotros sobre la vida de Kafka sirvan tanto para poder comprender el sentido de su escritura magnífica pero sofocante. Poder entender desde donde escribía Kafka, gracias a esta biografía de Stach, arroja una gran luz sobre algo que hasta ahora se nos escapaba. Espero ansioso la traducción de ese tercer tomo.

Texto original en:
http://sociocultural.tumblr.com

 

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