Borges + Matalon

La ópera de este destacado compositor argentino radicado en Francia es extraordinaria en todos los sentidos. Matalon es un ferviente borgeano y ello puede verse en muchas de sus composiciones. No es fácil poner entre paréntesis lo narrativo, lo melódico, lo armónico y lograr sustentar una composición a partir de lo tímbrico y pulsaciones que se arman y desarman como nubes. Romper con la narratividad lineal convencional nunca es fácil. Es lo que hace Matalon con su ópera basada en textos de Borges. Y lo hace con gran maestría. Fiel discípulo de Boulez lo es también del escritor.

La puesta de Diana Theocharidis con los espejos (referenciando el doble), la arena, la ruptura de la cuarta pared, la coreografía, movimientos actorales en el escenario y recitado (incluyendo el de un Diego Fischerman muy atinado) hicieron que Borges y el Tiempo se fundieran en Música. Fue un verdadero placer escuchar y ver esta obra en la Sala Argentina del Centro Cultural Kirchner el pasado 18 de agosto. Mi conclusión es que leer Borges es escuchar a Matalon y viceversa. Adentrarse en los paisajes sonoros creados por este brillante compositor (Traces, por ejemplo) es una experiencia muy aconsejable. El video que puse es de una puesta en el Festival d´île-de-France, de 2013.

Publicación original en: sociocultural.tumblr.com

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Psico-kitsch

Maneki-neko-ok¿Hay psicoanálisis kitsch? O mejor ¿Hay lecturas kitsch del psicoanálisis? Desde A. Moles sabemos que hay una “Psychologie du Kitsch” pero ¿Al revés? El asunto es complejo. Creo que los neuróticos somos, indefectiblemente, kitsch en nuestra repetición, en nuestra instance, a la manera del gato maneki-neko. Pero del otro lado del mostrador el asunto es un poco más borroso. Y eso se ve en la Academia y en la cultura popular.

Leamos, por ejemplo, las ponencias de algún seminario o congreso de psicoanalistas. Encontraremos infinidad de refritos freudianos, winicottianos, lacanianos, aulignerianos, etc. Como el viejo chiste: “Si copias a uno se llama plagio, si copias a varios se llama investigación”. Y es que uno de los principios fundantes del kitsch es, precisamente, la copia, el refrito. La refritanga conceptual es la fruición, un tanto onanística, de regodearse en cómodos colchones conceptuales sin su necesario anclaje clínico. He aquí la Antígona del Seminario VII. ¿Cuántas veces tendremos que leer refritos del mismo con apariencia de “vean-cómo-descubrí-la-pólvora”?

Es cierto que, a veces, puede haber nuevas luces sobre la Antígona de la Ética. Me ha pasado que para leer Kant con Sade tuve que recurrir, inevitablemente, al siempre pedagógico y lúcido Miller. En la Academia, la frontera entre lo kitsch y el genuino aporte es, a veces, borrosa. Describir y explicar aspectos oscuros de un texto es una cosa. Es un aporte. Refritar conceptos y glosarlos con una pátina de buen verbo, es otra: es kitsch.

El otro frente kitsch no viene de la Academia sino de la llamada “cultura popular” en el sentido americano (no europeo) del término: los media; sobre todo las revistas llamadas “femeninas” (que no feministas) que son, qué duda cabe, un chernobyl cultural en papel brillante. La banalización a través de la página de “tu amigo/a psicoterapeuta” supone un kitsch en escala industrial que, a cambio de la popularización psicoanalítica, bastardea a mansalva sus epistemologías. Algo así como “El beso” de Klimt que, repetido hasta el hartazgo, terminamos detestándolo como ya lo hicimos con los angelotes asomados de Rafael.

Alguien objetará (quizás con razón, solo quizás) mi mirada bizarra y literaria del mundo psi. No importa. Nadie me quitará el placer de escribir desde mi torre Eiffel de baquelita.

N. Patricio Reyes C.

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Muse de Lacan

1Q84. Libro 3

1Q84-3El tercer libro se hace un poco más largo que los dos anteriores. Además de Tengo y Aomame, cobra protagonismo Ushikawa, el detective privado. Fukaeri termina saliendo de la narración y el guardaespaldas gay aparece un poco más. Claves: 1) historia de amor con happy end 2) vida/muerte siempre presente 3) metáfora de mundos paralelos se hace más evidente (1984/1Q84; lunas, etc.) y la necesidad de pasar de uno a otro; 4) la metáfora de la NHK, la little people y de la constante vigilancia de la que hay que precaverse; 5) el sexo como vía regia para salir a otro mundo; 6) relaciones edípicas complejas de Tengo, de Fukaeri, de Aomame, de Ushikawa, de casi todos.

Me quedó flotando en el cerebro la frase:“Puede que la vida no sea más que la consecuencia de una mera cadena de acontecimientos ilógicos y, en ciertos casos,  extremadamente chapuceros”, cuando Tengo reflexiona sobre la fotografía de sus padres.

Texto original (febrero de 2012) en tumblr 

1Q84. Libros 1 y 2.

 

1Q84-1y2Acabo de terminar de leer esta última novela de Murakami.  Me encantó. Sus más de setecientas páginas se devoran muy fácilmente. No haré un resumen sino un análisis rápido de lo que destacaría, algo así como claves de lectura:

1) toda una serie de opuestos, como si de “yin y yan” se tratase: Tengo/Aomame, receiver/perceiver, mother/daughter, 1984/1Q84, ficción/realidad, vida/muerte; Vanguardia/Amanecer, paz/violencia. Como si siguiera la tradición que va de “La vida es sueño” de Calderón a Matrix.

2) la literatura metarreferencial: relatos dentro de relatos (“La crisálida del aire” de Fukaeri), la literatura como creadora de mundos que engulle a sus personajes diegéticamente reales.

3) Muy ligado a 2) está la complejidad de la enunciación. La voz narrativa parece explotar en múltiples direcciones (quién habla y desde dónde habla).

4) La historia de amor de Tengo y Aomame mediatizada por la literatura ( “La crisálida del aire” será el nexo que disparará la búsqueda mutua).

5) Treintañeros desajustados de su entorno: tema recurrente de Murakami.

6) Lo que me parece un hallazgo sensacional: la “Little People” que merece un capítulo aparte para relacionarlo con el “Gran hermano” orwelliano.

7) Mundos cerrados (secta) vs. mundos abiertos (el pasaje de 1984 a 1Q84)

8) Sexo explícito como actividad vicaria del desajuste (pero también de la vitalidad) de los personajes.

Texto original (enero de 2012) en tumblr 

Muse de Lacan


I. No seré original si digo que Muse debe ser una de las mejores bandas en lo que va de este aún corto siglo. Sin embargo, lo que más me llama la atención es la enorme cantidad de canciones con especial referencia (en títulos y letras) a cuestiones psicoanalíticas. Si su álbum Origin of Symmetry (2001) es, de lejos, lo mejor de su producción, no se quedan atrás The Resistance (2009) o el último Drones (2015), que son los que más me gustan. Los otros, también son buenos pero estos son mejores. En Undisclosed Desires, Dead Inside, Uprising, Space Dementia, Madness, Psycho, Hysteria, y muchos otros títulos encontramos un compendio de claves psicoanalíticas aplicadas, especialmente en la temática de las relaciones amorosas tortuosas y/ o controladoras (incluyendo aquí también lo político).

II. Es bien sabido la vertiente intelectual de Matt Bellamy cuya voz prodigiosa va acompañada de un soberbio esteticismo. Véase sino su sinfonía Exogénesis de The Resistance con influencias de Rachmáninov, Strauss o Chopin. O la relectura del Nocturno de este último en Collateral Damage. Un crítico musical, a propósito de Origin of Symmetry decía: “Es asombroso que una banda tan joven este cargada con una herencia que incluye las visiones más oscuras de Cobain y Kafka, Mahler y The Tiger Lillies, Cronenberg y Schoenberg”.


III. Sin embargo, algo me llama aún más la atención que la vertiente psicoanalítica de Muse: El relativo descuido que sobre la música tuvieron los grandes nombres del psicoanálisis. Bien sabemos de la sordera musical de Freud (que fue explicada por él mismo en el Moisés) pero también de Lacan (quizás un poco menos sordo). La justificación que dio Freud quizás valdría para este último: No pudieron conceptualizar lo musical, como sí lo hicieron con los textos o Freud también con la escultura (aunque no con la pintura). Mi opinión es que ellos son apolíneos por naturaleza, conceptualizadores natos, pero impotentes dionisíacos, nietzscheanamente hablando. Porque la música es, básicamente, dionisíaca. N.M. Cheshire sugiere que lo de la sordera musical de Freud es más un conflicto personal que una deficiencia cognitiva; algo parecido a lo que afirmaba Theodore Reik quien da a entender que la sordera le funcionaba como “mecanismo de defensa”.

IV. La falta de oído de los maestros fue destacada por sus discípulos algunos de los cuales no se quedaron en la congoja sino que se animaron a saltar la vallas apolíneas, sumergirse en lo dionisíaco (los planos sensual y expresivo de los que hablaba Aaron Copland) bailar como se debe y volver, sanos y salvos, a la siempre acogedora casa conceptual. Gracias a ellos podemos degustar un poco mejor no solo una “Muse de Lacan”, sino también pasar de un System of a Down a un Arvo Pärt o a un Morton Feldman sin mayores sobresaltos. Y eso sin dejar a un Bartók o un Xenakis en el camino. Sirva esto como homenaje a nuestro Arnoldo Liberman, pero también al imprescindible François Regnault, a Clément Rosset, a Jan Jagodzinski y su focalización en la “histerización de la escena posmoderna” o el fenómeno del “Fan addict”, Alexandra Harrison y tantos otros que le pusieron audífonos a sus maestros. Desde el arte, más que agradecidos. Desde el mundo psi, creo que también.

N. Patricio Reyes C.

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Ominosos ángeles

“Cada ángel es espantoso dijeron Freud y Rilke” / “Todos son iguales” / Rimbaud nunca les prestó atención / Jim Morrison tenía sus elevadores…sus ángeles elevadores…/ Si cada ángel es espantoso, entonces ¿porqué les das la bienvenida?  Lo ominoso freudiano (o lo Real lacaniano si se prefiere) como solo las CocoRosie pueden plasmarlo.

Siempre me gustaron las CocoRosie, sobre todo en la primera época. No tanto por sus citas culturosas que abundan (por ejemplo, “Beautiful Boyz” con el impresionante Antony Hegarty, homenaje a Jean Genet) como por sus inflexiones vocales y estilo cuidado, minimalista y experimental.

Había visto y colgado este viejo video (2004, recién empezaban) en tumblr hace millones de años, ahora lo hago aquí.

Lacanibal

¿Nuestros analistas son caníbales? ¿Los caníbales son freudianos? ¿A que sabe un sujeto deseante? ¿Mi transferencia es digerible? Creo que va siendo hora de hablar de Lacan y sus caníbales. A partir de Abraham sabemos que existe una canibalística, una oralidad sádica en la que el sujeto pasa de succionar a morder. Freud mismo intentó pergeñar la idea de una “comida totémica” en la que, al comer a este individuo, me apropio de sus cualidades. También podemos pensar en la sagrada Eucaristía, rito central del cristianismo en el que, comiendo el cuerpo y sangre de Cristo, me “apropio” de Él y entro en Alianza (nueva y eterna) con Dios mismo. No hace falta aclararlo: A partir de los ocho años, los niños cristianos practican, con fruición devota, el canibalismo ritual de sus mayores, una antropofagia en toda regla si atendemos al dogma de la transubstanciación. Lacan no ofrece mucho a la canibalística: Ahí están sus escritos tempranos, tan kleinianos, donde describe los fantasmas en relación a mami: devorarla o ser devorado por ella; después, desarrolla la idea de la pulsión oral como pulsión parcial relacionada (al igual que la anal) con la demanda y nos da algún esquema de las cuatro pulsiones. No mucho más, en verdad. Digamos que no hay una canibalística como la conceptualizada por K. Abraham.

Antes de preguntarnos a qué sabe mi analista, sujeto supuesto saber, deberíamos tener una imagen mental de Lacan y sus caníbales. Seguramente será, si tenemos sentido del humor, el dibujo de una gran olla con Lacan dentro, cocinándose, mientras nuestros caníbales (muy estereotipados en su diseño) ofician de cocineros o comensales. Esa viñeta humorística es correcta. Bastante correcta. Y es que el lacanibalismo se refiere a la relación de Lacan con los caníbales, es decir, con la disciplina que los estudia: la antropología y, específicamente, con la antropología de las emociones.

Y es que no hay psicoanálisis si no es a partir de una emoción culturalmente situada. Margaret Mead y Ray Birdwhistell señalaban los enormes malentendidos en los flirteos amorosos entre los soldados estadounidenses estacionados en Inglaterra y las jóvenes inglesas. Estas opinaban que aquellos no eran más que patanes y estos decían que las inglesas eran “chicas fáciles”. Y es que los rituales amorosos de unos y otros eran completamente diferentes, sobre todo en lo referente al beso y, más precisamente, el beso en la boca (como punto de entrada o punto de llegada). El beso, en sí mismo, cambia absolutamente según grupos étnicos, clases sociales, género, grupos etarios, etc. El lacanibalismo tiene en estos cruces con las diferentes culturas afectivas una fuente inagotable de recursos para cosechar e ir más allá de los consabidos grafos supuestamente universales. Pensemos, por citar algunos ejemplos, en la proxémica o en las diferentes expresiones corporales de las emociones o en sus socializaciones ritualizadas.

Quienes hemos convivido largamente con la antropología o hemos viajado un poco sabemos cómo, por ejemplo, un tenue, un minúsculo marcador gestual en una sociedad significa muchísimo en otra. Lacan y sus caníbales es el Lacan culturalmente situado. Es un psicoanálisis que sabe…umm…sabe um pouco mais gostosobon appetit, Dr. Lecter.

Patricio Reyes C.

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Firmin

FIRMIN, de Sfirminam Savage. Esta novela es increíblemente buena y recomendable en todos los sentidos. Mickey, el ratoncito Pérez, Speedy González, Jerry, Minnie, el Topo Gigio y muchos otros ratones humanizados no llegarán nunca a la aventura vital que nos propone este ratón estupendo llamado Firmin. El protagonista comenzó en una vieja librería devorando libros para alimentarse (en un sentido) y terminó devorando libros para alimentarse (en el otro sentido). Este ratón intelectual, simpático pero con una inmensa soledad a cuestas hace que nos sintamos identificados plenamente con sus alegrías, tristezas, temores y fantasías. Experiencias existenciales propias de un Kierkegaard (pero sin su rictus amargo) en el cuerpo de un ratón: la experiencia de amar sin ser amado, conocer sin poder transmitir lo conocido, desear sabiendo que será imposible alcanzar el objeto causa de deseo; pero, por sobre todo, un amor incondicional por los libros y la lectura como fuente y
generadora de vida y experiencias, algo así como Don Quijote y sus novelas de caballería. Es increíble que un ratón sea más humano que un humano sin dejar de ser ratón. Esta novela, publicada en 2006, seguramente quedará en la historia grande de la literatura. La primera traducción al castellano es de 2007.

Texto original en:

http://sociocultural.tumblr.com

(25 jul 2008)

 

 

El psicoanalista que cazaba mariposas

Tres suelen ser las preocupaciones que inquietan a los psicoanalistas: 1) intentar refritar a Lacan sin que se note, 2) intentar aumentar la “tarifa” sin que se note, y 3) intentar cazar mariposas sin que ellas lo noten. Las dos primeras son preocupaciones archiconocidas y forman parte del folklore académico y social y también de las bromas y chanzas que los psicoanalistas soportan estoicamente. La última, sin embargo, es una inquietud más solapada y de la que poco se habla.

Y es que, según parece, a nuestros psicoanalistas les encanta cazar mariposas. Veamos.

He observado con cierta preocupación que apenas hubo reacción por parte de los psicoanalistas en relación a la creación, el pasado martes, de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias a través de un autoritario DNU. Es bien sabido cuál es el sentido profundo de esta iniciativa: 1) Achicar los costos en relación a la judicialización sanitaria (restringiendo en gran medida el derecho a la salud); 2) crear protocolos en relación a la aplicación de ciertas tecnologías y medicamentos usándose solo aquellos que tengan “probada eficacia” (léase los producidos por “ciertos” laboratorios y empresas) y, 3) crear un organismo paralelo a la ANMAT pero con funciones mucho más importantes. Para ser gráfico: la ANMAT dice: “Los medicamentos A, B, C y D están aprobados”, mientras que la Agencia dirá: “Solo el medicamento B es de ‘probada eficacia’, firme aquí para mostrar su conformidad para que se lo apliquemos”.

Pero ¿Dónde están las mariposas?

En trazo grueso, ese es el proyecto. Sin embargo, en bambalinas, la “rosca” entre gobierno, laboratorios y la burocracia sindical intervinientes en el proyecto cocina otra cosa: incrementar beneficios mutuos en desmedro de la salud de los pacientes. Se trata de evitar los juicios por mala praxis y reducir al mínimo el menú de opciones de medicación y tratamientos en las Obras Sociales. A fuer de ser sinceros, se trata de imponer un “menú fijo” a través de una “canasta básica de servicios”. Eso, lógicamente, redundaría en mayor “caja” para los burócratas sindicales y esa es, precisamente, la zanahoria que les fue presentada en bandeja por los laboratorios y el gobierno.

Pero ¿Dónde están las mariposas?

Los psicólogos quizás piensen que semejante tecnicismo ministerial poco tiene que ver con ellos. Pero tanto la experiencia internacional con respecto a las Agencias de Evaluación (el proyecto argentino es una copia de ellas), como la posición de los laboratorios, los lobbies académicos de las neurociencias (directamente vinculados a los laboratorios) y ciertas escuelas de “terapias-cortas-pero-efectivas”, todo ello desmiente rotundamente tan ingenua idea.

Pero ¿Dónde están las mariposas?

Los cañones de las Agencias de Evaluación apuntan, no ya a una masa genérica de psicoanalistas como fue el caso de las refriegas de los 80 y 90 (pastilleo vs psicoterapias). No. Hoy los cañones tienen laser y apuntan directamente al corazón: Las Agencias de Evaluación van directamente de los medicamentos a las prácticas y de las prácticas a las disciplinas. Y no hace falta decirlo: el psicoanálisis es homologado, por los laboratorios, al chamanismo o al tarot. Y es que cualquiera puede ver, por ejemplo, las batallas campales que se producen actualmente en torno a los Protocolos para el manejo del TDAH o el autismo en Cataluña (donde algunas entidades recogen firmas para eliminar las terapias psicodinámicas) o los proyectos para la venta de datos sanitarios (el apetecible big data sanitario) a empresas, laboratorios y centros de investigación (por ejemplo, proyecto VISC+). En todos esos procesos los psicoanalistas tienen, lógicamente, algo que decir y, por supuesto, participar y levantar la voz.

Según mi humilde opinión, si algún prestigio ha ganado el psicoanálisis, es por aquellos pocos profesionales que han hecho de la transversalidad de enfoques, la multidisciplinariedad de prácticas y la gratuidad hospitalaria una herramienta cotidiana de trabajo comunitario, más allá de la práctica pequeño-burguesa de la consulta individual. Eso es lo que está en peligro de perderse con el intento de convertir a los profesionales de psicología en simples paseadores de caniches de Pavlov, esos caniches “cortos-pero-efectivos”.  Porque de eso se trata esta historia.

Pero ¿Dónde están las mariposas?

Sería bueno que los psicoanalistas sepan que, en los tiempos que corren, cazar mariposas puede ser un apasionante pasatiempo y que no está mal que lo practiquen… a veces. Solo a veces.

 

N. Patricio Reyes Caldarone. 

Sobre el actual debate del autismo en Cataluña y la polémica sobre la práctica psicoanalítica: http://ampblog2006.blogspot.com.ar/2016/02/carta-abierta-emma-leach-presidenta-de.html