Extimar, retener, gozar

salo_o_le_120_giornate_di_sodoma-363329106-largeUna noticia reciente me hizo acordar, y mucho, a un texto de Miller y a una peli de Pasolini. He aquí ese derrotero de la memoria.

I. Rojas. En los 80 (es decir, hace millones de años) se proyectaría en el Rojas “Saló o los 120 días de Sodoma” de Pasolini. La expectativa era inmensa, todos habían oído hablar de la película, nadie la había visto. El ambiente estaba electrificado. El Rojas de la UBA, hay que recordar, formaba parte de un microcircuito culturoso constituido por la sala de Hebraica y el Cine Cosmos. Pasolini era Dios y “Saló” su testamento. Yo me sentía un privilegiado: Ya había leído el “Sade, Loyola, Fourier” de Barthes (¡la edición de Monte Ávila!) citado por Pasolini en el film.

Estamos en el cenit de la biopolítica: Vigilar y castigar de Foucault (1975 y 1986 en la edic. en español) y el último Lacan son las estrellas. Rockstars. En el centro de la santísima trinidad (Barthes-Lacan-Foucault) Pasolini ponía el ojo de la cámara: biopolítica y política del goce unidos como nunca se había visto y ni siquiera imaginado. La dialéctica del Amo y el esclavo de Lacan-Kojeve-Hegel, vía Sade, se desplegaba ante nosotros en esa pantalla, fotograma a fotograma. Y lo hacía en estado puro. Luego de la “trilogía de vida”, “Saló” fue un shock. Hasta el día de hoy, no he visto una explicitación más gráfica de lo que significa el más allá del placer o el retorno del goce lacaniano que este último film de Pasolini.

II. Plaza del Príncipe, Tenerife. En octubre de 2010 estaba participando en una de las múltiples marchas contra la reforma de Ley de Extranjería de España. La ley era una adecuación a una Directiva de la UE, la 115/08, más conocida como Directiva de la Vergüenza: Otra vuelta de tuerca a una política claramente xenófoba y racista por parte de la Unión Europea que se amalgamaba con el antisemitismo y la islamofobia reinante, que son los otros dos deportes consentidos y practicados con fruición en el viejo continente. Hay continentes enteros que, en ciertos temas, no aprenden. frente-pancartas3-large2Para nosotros la bestia negra eran los CIEs, los Centros de Internamiento de Extranjeros. Cárceles donde se “internaban” a los extranjeros por simples faltas administrativas (desde 40 días hasta 2 años).

En esos precisos días, J-A Miller publicaba “Extimidad”, uniendo este fértil concepto con la cuestión de la inmigración, incluyendo en su texto una afirmación (profética) de Lacan del 9 de octubre de 1967: “Nuestro porvenir de mercados comunes será balanceado por la extensión cada vez más dura de los procesos de segregación”. Miller apuntaba al centro de la cuestión del racismo: “Odio tu manera de gozar”: El Otro (inmigrante) saca una parte “indebida” de goce. Seguimos en la política del goce del último Lacan.

III. Camino a Saló. La noticia que me provocó un flash a los pasados I y II fue aquella que da cuenta que, por primera vez en su historia, la ciudad de Buenos Aires instalaría una cárcel para inmigrantes. El eufemismo utilizado por las patronales y su régimen político es “retención”: Centro de Retención de Migrantes. Eso se hace a través de un Convenio entre la Dirección Nacional de Migraciones, el Ministerio de Seguridad y el Gobierno de la Ciudad. Hubo tres comunicados sobre el Convenio. Su narrativa, la de los tres, roza el delirio. Tal fue el escándalo del primer comunicado que, enseguida, lo sacaron de circulación y pusieron otro. Nuevo escándalo. El segundo apenas duró unos días. Tuvieron que hacer un último comunicado, tan patético como los anteriores. El tema, siendo muy preocupante, no agotaba ni de lejos el órdago fascista.

IV. República de Saló. Quién puso la cara del último comunicado fue un subdirector, y fue eso lo que me llamó la atención. Luego de un par de clics, estupefacto, comprendí. Y es que el responsable final pero que no firmaba el comunicado (el Director Nacional de Migraciones) es “Toto” García, cuyo historial es digno para una carrera administrativa en la República de Saló. En 2010, García ingresó con el cargo de Subsecretario de Seguridad Ciudadana al Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad a cargo de Guillermo Montenegro, un ministro conocido, no solo por sus desaforadas afirmaciones xenófobas sino por haber sido, poco tiempo antes, el juez que absolvió, en un juicio escandaloso, a una esclavista textil que luego se casó con un conocido contrabandista de autos que luego devino a presidente del país.

borda4“Toto” García es un viejo conocido de los psicoanalistas. En su carácter de Subsecretario de Seguridad Ciudadana, fue el que ordenó a Horacio Giménez (Jefe de la Policía Metropolitana) y Ricardo Pedace (Subjefe de la Policía Metropolitana) la brutal represión del Hospital Borda del 26 de abril de 2013, siguiendo las directivas del Ministro Montenegro tal como surge de la instrucción de la causa penal pertinente (fs. 3291/3292). La represión del Borda fue antológica: el poder violando doblemente sus propias normas: la de “no innovar” judicial y la de apalear a mansalva con una saña nunca vista. Un “Más allá del placer explicado a los niños”.

García también es conocido por los inmigrantes ya que fue el responsable directo de los fusilamientos en el Parque Indoamericano de diciembre de 2010 por parte de la jauría de la Metropolitana. Los fusilados fueron Bernardo Salgueiro (24 años, de nacionalidad paraguaya) y los bolivianos Rosemary Cupeña (28 años) y Juan Castañeta Quispe (38 años).

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Elizabeth Ovidio, esposa del remisero Castañeta Quispe

La Metropolitana de García fue ayudada, claro está, por las jaurías nacionales de la Federal y de la Narcogendarmería del carapintada Sergio Berni. Ya se sabe, los empresarios (hoteleros, de la construcción o de lo que sea) cuando se ponen nerviosos van juntitos y con mucho pero con mucho plomo. Lear dixit. Y no King Lear, precisamente.

V. Noches blancas pero no de Dostoievsky. Sin embargo, lo más increíble (y lo que más me hizo recordar a Saló de Pasolini) fue la fiesta en la que participó nuestro Director Nacional de Migraciones el 21 de septiembre de 2006 (para festejar la primavera) en la casa de Julio Virgolini (en Uriburu 1257, CABA). Virgolini es uno de los abogados más solicitados por los narcos (fue defensor de Marcos Antonio Estrada González, el narco que operaba en la villa 1-11-14 del bajo Flores; fue defensor de uno de los imputados en el famoso caso “Viñas Blancas”; fue defensor de E. Piana en el caso de lavado de dinero por exportación de oro, una de las mayores estafas al fisco que se recuerde).

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Fiesta en lo de Virgolini, abogado de los narcos: El actual Director Nacional de Migraciones “Toto” García al micrófono mientras el fiscal Gentili, sonriente, escucha.

En ese entonces, “Toto” García, el actual director de Migraciones, era uno de los secretarios del fiscal Alfredo Gentili, jefe de la famosa Ufidro (acrónimo de la Unidad de Apoyo Fiscal para la Investigación de Delitos Complejos en materia de Drogas y Crimen Organizado, un aguantadero estatal de los servicios de la SIDE creado por el marido de la empresaria hotelera de Santa Cruz). El fiscal Gentili, jefe de García, también era amigo del abogado de los narcos y habitué de sus fiestas de viernes de por medio. Las malas lenguas dicen que García era el rey del karaoke en esas fiestas de empresarios, narcos y fiscales. El fiscal Gentili, luego del pequeño traspiés cuando esta información salió a la luz, sigue haciendo carrera: reemplazó a otro fiscal fiestero famoso: Nisman. Entre las instrucciones de “la Embajada” y las de los Stiuso, la presión de los jefes merqueros y sus socios de gorra azul, los cobros a los medios de prensa y las fiestas, esta gente, como los jueces, debe estar agotada.

Cuando el contrabandista de autos, el 22 de diciembre de 2015, nombró a García en la Dirección Nacional de Migraciones (Decreto201/15), se me ocurrió pensar en la inmensa y blanca alegría de la Narcogendarmería que cuida nuestras fronteras con Bolivia o en la enorme, verde y cogolluda alegría de la Narcoprefectura que cuida nuestras vías navegables con Paraguay.

Colmo, Barracas. Veo esa noticia del Centro de “Retención” como un goce extímico muy milleriano, como un colmo político homologable al que Pasolini daba cuenta en su Saló, en diferente grado, por supuesto, pero en igual naturaleza. Ya lo sabemos por O. Wilde: a veces la realidad imita al arte. Como si fuera una venganza psicoanalítica por lo del Borda, como si fuera una perfecta triquiñuela del significante (de sabor tan lacaniano) la sede del Centro de Retención de Migrantes del fiestero rey del karaoke estará ubicada en el Pasaje Colmo Nº 3860, Barracas.

N. Patricio Reyes C.

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