Lacanata en el prostíbulo de los Macri

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I. El goce Te-Ve. Cuando el showman televisivo Jorge Lanata, refiriéndose a su dinero, espetó “Si quiero me lo gasto en putas, cocaína o juego porque me lo gané”, la gente del barrio se rio con esa risa nerviosa tan típica de los que se ríen para no llorar. Eso fue propalado en febrero de 2016 por radio Mitre, del Grupo Clarín, lugar de trabajo del showman. En el barrio se sabe leer entrelineas: A la vuelta de la radio, ubicada en la calle Mansilla, está uno de los mayores prostíbulos de Buenos Aires cuyo dueño es considerado el zar de la trata de personas en Argentina. El lugar es conocido en el barrio como “el prostíbulo de los Macri”, ya veremos porqué. Su propietario es Raúl Martins.

II. Gozadera cloacal. Es bien conocido que los productos televisivos suelen ser patéticos. El caso de Raúl Martins, el zar prostibulario es, en cambio, ominoso. El personaje fue espía de la SIDE durante el terrorismo de Estado con funciones en el centro Billinghurst que, en la calle homónima (también en el barrio), era el centro operativo de “gerenciamiento” de centros clandestinos de detención, entre ellos Automotores Orletti, la prima donna del genocidio en Capital. Con el advenimiento de la democracia, siguió en la SIDE con su función de siempre: “marcar” gente en las manifestaciones y organizaciones populares. A partir de 1987, junto con otros miembros de “la cloaca” (jerga que denomina a los servicios de inteligencia), decide que lo suyo son los negocios y el negocio predilecto de policías y miembros de la SIDE (en función o en retiro) es, ya se sabe, la droga, la prostitución, los desarmaderos de autos, el “peaje” en la industria de la noche o el “fifty-fifty” de los robos barriales. Raúl Martins eligió la trata de personas. Lo suyo es “tratar” personas. Así nace el “templo” de Anchorena, el que está a la vuelta de la radio del showman.

III. Avenida Córdoba esquina Freud. A la vuelta del prostíbulo de la calle Anchorena, sobre la Avenida Córdoba y Agüero, se encuentra el “Ameghino” como se conoce al Hopital Neuropsiquiátrico Nº 3. Es un lugar donde también hay “trata de personas” pero en un sentido radicalmente opuesto al anterior. Plaza fuerte de psicoanálisis es, además, un importante foro de intercambio profesional entre trabajadores de la salud y donde, por otra parte, se viene realizando una encomiable tarea social muy valorada por los vecinos. El Ameghino queda en la frontera sur de Palermo Freud, como se conoce al barrio por la cantidad de psicoanalistas que viven y trabajan allí. Las patologías estrellas del “Ameghino” son, precisamente, las señaladas y apetecidas por el showman: las adicciones.

El hospital sufrió y sufre embestidas recurrentes por parte de las autoridades de la Ciudad ya sea violencia física, como la protagonizada por el siniestro Andy Blake (ex-coordinador de Redes Integradas de Salud Mental) en octubre de 2015 contra Liliana Hilario (presidenta de la Asociación de Profesionales del Hospital) como también embates presupuestarios: el plantel del Hospital paso de 449 a 271 trabajadores de la salud en pocos años. Y todo ello con el claro objetivo del negocio inmobiliario de la apetecida esquina de Córdoba y Agüero. Según parece, las 170 manzanas privatizadas en los últimos años y repartidas como botín de guerra entre los amigos del Gobierno de la Ciudad no son suficientes.

IV. Barceló y Ruggerito reload. ¿Porqué se llama así el prostíbulo de los Macri? Cuando M. Macri se fue de luna de miel a Cancún con la esclavista textil Juliana Awada, el primer lugar que visitó fue el Mix Lounge, el mayor prostíbulo de la ciudad y propiedad de… Raúl Martins.

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El proxeneta Gabriel Conde, el contrabandista de autos Mauricio Macri y la esclavista textil Juliana Awada en el prostíbulo Mix Lounge de Raúl Martins

El lugar también funcionaba como base operativa del cartel narco Los Zetas y estaba gerenciado por otro amigo de Macri, Gabriel Conde, procesado y prófugo de la justicia por regentear el prostíbulo Shampoo donde la trata era con mujeres de Brasil y República Dominicana. Gabriel es hijo de Luis Conde, el que creó Shampoo y fue vicepresidente del club Boca Juniors y el que llevó a Macri a la presidencia de dicho club de fútbol. Raúl Martins, también huido de la justicia argentina, había recalado en el sur de México donde estableció su red de establecimientos. La central, la casa matriz en el país azteca, era el Mix Lounge, como en Buenos Aires lo era el “templo” de Anchorena, el que está a la vuelta de la radio. De ahí viene el otro apodo del “templo”, cuya historia, hasta que se expropie y se logre convertir en refugio para las víctimas de la descontrolada violencia machista actual, merecería un artículo aparte.

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La famosa cabecera de la web del Mix Lounge de Raúl Martins mientras era visitado por los Macri

Raúl Martins, además de su procesamiento por trata de menores, está también procesado por el financiamiento ilegal del partido conservador argentino PRO, financiamiento realizado precisamente a través de su red de prostíbulos porteños en combinación con varias comisarías de la Policía Federal (megacausa Lorena Martins). Los establecimientos de Martins,cabe recordar, no surgieron por generación espontánea o las divinas leyes del sacrosanto mercado del que son fieles devotos los funcionarios porteños, sino que fueron habilitados por el militar “carapintada” Gómez Centurión, en ese entonces director ejecutivo de la Agencia Gubernamental de Control (AGC). El contrabandista de autos, ahora con más poder para sus atracos (y quizás asesorado por su hitleriano asesor Durán Barba), tuvo que premiar la encomiable labor del “carapintada”. El premio que recibió el militar que se alzó contra la democracia en los tiempos de Alfonsín y que ahora es un peón de la DEA, fue de ensueño: la Dirección General de Aduanas. Ni Drácula, nombrado director de un banco nacional de sangre, hubiese estado tan contento. Pura tecnología argentina aplicada a la historia: Los Barceló, Fresco y Ruggerito resucitaron mucho antes que el hibernado Walt Disney con toda su costosísima parafernalia criogénica.

V. Política del goce. A decir verdad, los dichos del showman televisivo fueron aún más allá de la apología de la trata prostibularia. En una jactancia increíble ofreció la siguiente perlita:

“Ustedes imagínense que si a alguien vigiló la AFIP (la agencia tributaria argentina) es a mí. Es plata blanca que yo puedo gastar en lo que quiera. Pagué 6 gambas y saqué un crédito a 30 años. O sea lo va a terminar de pagar Magoya porque yo voy a estar recontra muerto en 30 años”.

Es decir, “seguiré con mi estropicio sin límites aún después de muerto”. La clínica del goce en el capitalismo tardío es, quizás, el nuevo foco donde debería centrarse el psicoanálisis. “Capitalismo tardío” no es una simple etiqueta para un artículo en The Economist, el WSJ (Wall Street Journal) o el Left Voice. Ni tan siquiera una muletilla de los Rifkin, Stiglitz o Piketty. Es algo cotidiano y barrial. Las guardias en el Hospital de Niños Gutierrez (también en el barrio, a tres cuadras del prostíbulo y de la radio) no dan abasto de consultas psicológicas y todas tienen que ver con lo que estamos hablando; los profesionales del hospital detallan los casos más recurrentes: auto y heteroagresividad, excitación psicomotriz, ideación e intento suicida, episodios psicóticos agudos, casos de sospecha de abuso sexual, maltrato y violencia familiar. Siempre lo mismo: Ausencia de límites, goce tanático pero, sobre todo y ante todo, recortes presupuestarios a tutiplén.

VI. Patrón de goce. Y ello en su doble acepción: como modelo o matriz de procedimiento y como dueño o propietario de una empresa. La jactancia capitalista (tengo dinero: compro lo que quiero y a quien quiero) no es una problemática moral de gente aviesa, sino un derivado o una execrencia de una formación económica histórica y culturalmente determinada cuyo anudamiento lo da, precisamente, la política del goce, lo “sin límite”. Y aquí el showman repite un/al patrón. En este caso sigue a pie juntillas, cual caniche faldero, las enseñanzas de Héctor Magnetto, el todopoderoso CEO del Grupo Clarín y accionista, conjuntamente con Ernestina Herrera de Noble, de los medios en los que trabaja.

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Paseadores: Mitre, Magnetto y Noble paseando (sin collar) a su perro de presa color verde oliva. La moda de comprar y pasear caniches televisivos de colores vendría después. La  moda cambia, los objetivos permanecen.

Es bien sabido que el crecimiento del poderoso multimedios tuvo un antes y un después con la adquisición de la papelera Papel Prensa en 1976. Ya con los militares en el poder, el 6 de agosto de 1976 fue “accidentado/derribado/explotado” en Chilpancingo (México) el avión en el que viajaba David Graiver, el principal accionista de la empresa Papel Prensa. Mientras explotaba el avión en México, la mujer de Graiver, Lidia Papaleo, era secuestrada y desaparecida en Buenos Aires, junto a otros miembros de la familia. El relato sobre su secuestro (que está aún en proceso judicial, lógica y convenientemente demorado, “cajoneado” según la jerga) es escalofriante:

“A mi lado murió mucha gente, incluso niños, porque traían a los padres y si no hablaban, mataban a sus niños. También violaban a todo hombre que entrara y que supuestamente fuera homosexual. Me preguntaban a mí —que en algunos casos sabía que eran homosexuales— pero decía que no, y los violaban hasta matarlos. […] Los tumores que me sacaron eran coágulos que se desprendieron del cerebro a raíz de los golpes. Mi nombre de desaparecida era «La impura», porque me había acostado con un judío. […] Durante mi desaparición con detención fui objeto de torturas que me provocaron graves quemaduras en mis genitales, abdomen y pechos, y los golpes recibidos provocaron un tumor cerebral, el cual se me operó en la cárcel. Todo el horror que fue mi vida después de mi secuestro es indescriptible en la serie de perversiones, vejaciones y tormentos a la que fui sometida, no obstante deseo concluir con la presente reiterando que prefiero ver los ojos y la cara de mis torturadores, antes que ver los ojos de Magnetto en el momento en que me amenazaba para que firmara“.

Hace exactamente 40 años, en la noche del 2 de noviembre de 1976, en las oficinas del diario La Nación (el otro medio socio de Clarín en la tropelía) se escuchó la voz del patrón para quedarse con las acciones Clase A: “Firme, o le costará la vida de su hija y la suya”. Esas fueron las palabras, luego de su “ablandamiento” por torturas, a la ya viuda de Graiver por parte de Magnetto, el jefe y modelo de goce del showman, un showman que….“si quiere, se va de putas”. 

 

N. Patricio Reyes C., 2016 Copyleftcopyleft

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