Santiago, la niña y la entrañable transparencia de la Gendarmería

La gente, a veces, tiene certezas. Por ejemplo, todas las niñas argentinas saben que el tercer domingo de agosto tendrán un regalito porque esa jornada es el Día del niño. Las certezas suelen relacionarse con la luz, lo iluminado, lo transparente que permite ver a través. El antónimo de la certeza es la incertidumbre, la zozobra y se relaciona con la opacidad, la oscuridad, lo que no vemos y que, además, nos angustia.

Camionetas

Tres días antes del Día del niño, es decir el jueves 17 de agosto de 2017, una noticia provocó un lógico malestar en buena parte de la sociedad argentina. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a propósito de ese día, distribuiría una camioneta de juguete entre los infantes de barrios carenciados. Sin embargo, y he aquí el escozor, las camionetas tendrían pegado un sticker con el logo de la Gendarmería. El malestar o indignación tiene que ver con la situación contextual referida precisamente a esa banda delictiva estatal.

El 1º de agosto, en el marco de una violenta represión a una comunidad mapuche en la provincia argentina de Chubut, la Gendarmería detuvo y desapareció a Santiago Maldonado llevándolo en una camioneta de esa institución. Los testigos de la comunidad coinciden en el relato de los hechos: de cómo golpearon y de cómo los gendarmes formaron una barrera para que no se viera un cuerpo que fuera cargado y llevado por una camioneta rumbo a Esquel. Luego de 17 días con Santiago detenido-desaparecido, donde el núcleo de las pesquisas están referidas a las camionetas utilizadas por la Gendarmería en el operativo represivo, el gobierno decide regalar, como juguete del Día del niño, camionetas de la Gendarmería. Escándalo, cinismo e hijaputez fueron las palabras más utilizadas, en grados variables, por los indignados lectores de la noticia.

A partir de estos hechos, les hablaré aquí, en esta charla, de cómo interpreto a este lapsus provocador de la camioneta. Mi opinión, en resumen, es que la camioneta de juguete está diciendo políticamente mucho más que la camioneta real. Veamos porqué.

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Transparencias

Lo primero que resalta de la camioneta de juguete es su transparencia. Cualquier niña que reciba ese regalo el Día del niño podrá afirmar con madura suficiencia: “Esa camioneta es falsa, es trucha, no existen camionetas transparentes”. Dicha afirmación infantil no estaría del todo errada. Profundicemos.

Como si fuera un cruel símbolo inverso, la camioneta transparente de juguete connota la camioneta real, literal y simbólicamente opaca, vehículo en el que, según todos los indicios, se llevaron a de Santiago Maldonado.

Podríamos pensar la camioneta desde una perspectiva psicoanalítica. El par binario transparencia/opacidad del vehículo pareciera operar a la manera de la denegación freudiana. Recordemos el texto de Freud: “Va usted a creer ahora que quiero decir algo ofensivo para usted, pero le aseguro que no es tal mi intención”. Se deniega algo afirmado previamente. El psicoanalista Jean Hyppolite sostiene que dicha afirmación traída de la clínica de Freud, hay que traducirla como “quiero ofenderle”. Lo transparente denegando lo opaco. Algo parecido a la recurrida y patética afirmación que los gobiernos sacan de la chistera cuando las papas queman: “Actuaremos con todo el peso de la ley” denegando lo que la cotidianidad confirma o “No descartamos ninguna hipótesis, trabajamos con todas las hipótesis posibles sobre la desaparición de Santiago” cuya traducción, según la lúcida percepción de Myriam Bregman, sería la implícita denegación de la hipótesis principalísima: la responsabilidad directa del más firme sospechoso, la Gendarmería.

Para Freud la denegación es una Aufhebung (negar, suprimir y conservar pero también levantar) de la represión, pero no por ello una aceptación de lo reprimido (se sortea la represión, pero no se la acepta). La represión subsiste bajo la forma de la no-aceptación. Lo transparente deniega lo oscuro y opaco: una transparencia que tapa. Como el cura “tan dedicado a la infancia” y que resultó ser un pedófilo de bandera o como los funcionarios que proclaman estar dedicados a combatir la corrupción y promover la transparencia institucional pero que poseen sus opacas cuentas en Panamá.

Nunca un sticker de la Gendarmería referido (pegado) a una camioneta “transparente” pudo ser tan pertinente en términos denegatorios si pensamos en la ominosa opacidad del procedimiento de la camioneta real. Parafraseando a Lacan, el inconsciente se estructura como sticker de la Gendarmería.

Llevar y traer

Los párrafos anteriores no serían más que un florido recurso literario mechado con psicoanálisis de café si no aportáramos una perspectiva de economía política a las camionetas, sean estas opacas o transparentes. Y es que la función primaria de dichos vehículos es transportar personas o cosas. Y es aquí también donde las camionetas transparentes de juguete pueden aportar más información política que la que pudiera aportar el mercado judicial con sus mercaderes de jueces y fiscales con toda su hojarasca de expedientes.

La pregunta pertinente es: Si se llevaron en la camioneta opaca a Santiago ¿Qué es lo que trajeron? Aquí la pista quizás pudiera darla, otra vez, la camioneta transparente, la de juguete. ¿Qué vemos a través de la transparencia? ¿Qué transporta: personas o cosas? Vemos que transporta ladrillos: ladrillos Lego. Y eso lo hace muy interesante en tres líneas diferentes pero concurrentes.

La primera se refiere al continente, la camioneta contenedora. Si sacamos todos los ladrillos plásticos de la camioneta nos encontraremos que ésta no es más que un vehículo absolutamente desangelado, es un espectro de camioneta que se parecería más a una botella plástica que a otra cosa. La inferencia consecuente es que más que camioneta parece un recipiente de ladrillos Lego, ladrillos cuyo valor de cambio sería mucho más elevado que su contenedor.

La segunda tiene que ver con magnitudes, con la cantidad transportada y su sentido conminativo. Con la poca cantidad de ladrillos presentes en la botella plástica con forma de camioneta es imposible construir ni tan siquiera una minúscula casa; y esto implica una perentoria conminación por parte de los infantes que hayan recibido el regalo. Ello es transparentemente informativo: Crearemos tu necesidad en un abrir y cerrar de ojos. Llorarás hasta que tu madre o padre o tu hermano puedan comprarte, separando una parte de su minúsculo salario, los ladrillos que te faltan. Recuerda que hay de diferentes colores y tamaños y que una casa debe tener colores parejos. No me mires con esa cara de boba. Empieza a llorar ya mismo reclamando más ladrillos.

La primera línea de sentido se une a la segunda en su carácter de ausencia de autocontención lúdica. La camioneta no está autocontenida en sí misma. No es una camioneta con la que se pueda jugar seriamente como con los otros autos, camiones y camionetas que no son una botella plástica como ésta.

La tercera línea, la principal y que marca la pertinencia de la economía política, deviene de las dos anteriores ¿Dónde y cómo completar mis ladrillos? En la juguetería tenés los ladrillos que te faltan. Son marca Lego, que es la franquicia con la que mi familia y yo lucramos desde hace años. Somos los Roggio, pero eso a vos no te importa. No me mires con esa cara de boba. Andá con tu papi-mami-hermano-tía-o-quien-carajo-sea a comprar mis ladrillos.

El conglomerado de los Roggio es un grupo económico que viene acompañando desde hace años a los Macri en tropelías económicas en connivencia con diversas instancias estatales. Las diferentes empresas del grupo Roggio están en diversos rubros aunque la empresa bandera del grupo es Metrovías, cuya escandalosa gestión en complicidad con Subterráneos de Buenos Aires, llega a niveles de impunidad delictiva difícilmente alcanzados en la historia económica de la ciudad de Buenos Aires. Una de las empresas-franquicias del grupo es la de Lego. Sí, la de los ladrillos contenidos en la botella plástica con forma de camioneta con el logo de Gendarmería.

Bien lo sabemos, la economía política se cuela tanto en las corruptelas de la promoción inmobiliaria como en los ladrillos plásticos de juguete. Profundicemos el punto.

Una de las primeras medidas de política educativa del recién electo Jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, fue firmar el Decreto Nº 1602/2008 por el que, mediante el procedimiento de contratación directa Nº 2.529/2008, se adquieren 1034 kits de juegos Lego para implementar un proyecto aún más grande, el “Proyecto Educativo Lego Zoom”. La suma gastada fue escandalosa: $ 4.119.330,00.-, a razón de $ 3.800.- por cada cajita. Para darnos cuenta del atraco perpetrado por los forajidos Macri y Roggio deberíamos aclarar que el promedio ponderado del “salario testigo”, es decir, el salario de bolsillo nominal del maestro de grado con 10 años de antigüedad en educación primaria jornada simple y que se utiliza como medida de referencia a nivel nacional, en diciembre de 2009 (un año después de la compra de los kits) fue de $ 1.916: la mitad del valor de una cajita con ladrillos Lego. Nunca más se supo de las cajitas Lego cuyo valor duplicaba con creces el salario de un docente con una antigüedad de 10 años. Lo que sí sabemos es que el negocio entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y los Roggio sigue viento en popa.

La enseñanza final que nos deja la camioneta opaca/transparente de la Gendarmería, y aquí casi concluimos, es que la opaca se lleva cuerpos, en este caso el de Santiago Maldonado y la transparente nos informa que las camionetas traen negocios: los de Roggio, los de Benetton. Por eso es que les hablaba al comienzo de esta charla que la camioneta de juguete nos estaba diciendo políticamente mucho más que las camionetas reales de la pandilla uniformada, cada vez más opacas.

El Bolsón, 2030

En el fogón del campamento vemos una joven (nuestra niña ya crecida) que, guitarra en mano, se pone a cantar viejas canciones con sus amigos: rasguña las piedras, muchacha ojos de papel, voy a bailar a la nave del olvido y esa canción que habla de entrañables transparencias; en ese preciso momento, como un flash, le viene a la mente esa camioneta transparente que le regalaron hace tiempo, en 2017.

Santiago, como una querida presencia, está ahí, cerca del fuego, acompañándola con el yembe, sonriendo, haciendo coros. Era el Día de la niña.

N. Patricio Reyes C.

 

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RHCP & skate

Increíble que “Dark Necessities”, que es del 2016, ya suene como un verdadero clásico de los RHCP y que sea uno de los mejores de la banda (según mi gusto, claro). Además tiene ese toque funky que suena magnífico. Se ve que el corazón funketa del grupo sigue latiendo con fuerza. El vídeo es inmejorable con unas chicas skaters que complementan muy bien la canción y que, por si fuera poco, nos regalan un meritorio (aunque fallido) kickflip y un par de buenos shove-it.

El juez Otranto y los “negros de mierda”

Muchísimas veces sucede que dichos y eventos importantes realizados fuera de los focos periodísticos de las grandes o medianas ciudades suelen perderse en el tiempo y quedar como simples anécdotas de pueblo.

El caso de la detención-desaparición de Santiago Maldonado por parte de las fuerzas de la Gendarmería Nacional argentina es, precisamente, lo contrario. Adquiere una dimensión internacional y es de una gravedad inusitada, aún por encima de casos similares como el de Julio López o Miguel Bru. Es en vinculación con estos grandes casos que esas pequeñas anécdotas pueblerinas de la que hablabamos, prontas a desaparecer, adquieren una importancia mayúscula. A partir de la detención-desaparición de Santiago Maldonado nos vamos enterando de situaciones y contextos que, de otra forma, quizás nunca habríamos reparado en ellos.

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Juez Federal Guido Otranto

No es mi objetivo aquí reseñar el patético desempeño del juez Guido Otranto o de la fiscal a cargo del caso de la detención-desaparición de Santiago Maldonado y sus complicidades con los responsables de Gendarmería. Ya hay suficiente evidencia periodística al respecto. Ni tampoco cargaré las tintas sobre la política crecientemente represiva por parte de los aparatos del estado. Ya muchos dirigentes políticos y organismos de Derechos Humanos dan cuenta de ello. Simplemente les hablaré de algunos pocos Seguir leyendo El juez Otranto y los “negros de mierda”

Nastasia Filipovna, geómetra del patriarcado

Nastasia Filipovna juega en las ligas mayores. Se codea con Emma Bovary, con su compatriota Karenina, con la Nora de Ibsen, con la Isabel de James. Sin embargo, no creo que se haya hecho demasiado hincapié en ella. No pretendo corregir supuestas deudas al respecto sino más bien pensar en voz alta lo que de su figura me conmueve.

Compañeras de liga

Veamos a las compañeras de Liga que hemos nombrado según su orden de llegada:

En 1856 entra en el escenario Emma Bovary con Madame Bovary de Flaubert;
1868 será el año en que aparece ella misma con El idiota de Dostoievsky;
en 1877 lo hace Ana Karenina de la mano de Tolstoi;
Nora Helmer, con Casa de muñecas de Ibsen, lo hará en 1879;
y, finalmente, Isabel Archer con Retrato de una dama de Henry James entra en escena en 1881.

En el transcurso de una generación (25 años) se produce la que para mí es la mejor producción literaria europea (cuatro novelas y una obra de teatro) en torno a caracteres femeninos complejos. Ahora bien, si leemos entrelineas nos daremos cuenta que dichos Seguir leyendo Nastasia Filipovna, geómetra del patriarcado