Archivo de la categoría: Opinión

Gona Rubian Ranesa (2020) por Reynols

Luego de muchos años, por lo menos desde su famosa Sinfonía para 10.000 pollos (2000), no se escuchaba a esta banda de culto. Los Reynols practican un rock experimental y psicodélico muy noise. Sus integrantes son los hermanos Conlazo (Rob y Pacu), Anla Courtis y con el liderazgo de Miguel Tomasin, un baterista con síndrome de Down, que también es el vocalista y ejecuta el órgano.

Gona Rubian Ranesa (2020) mantiene y potencia, si aún cabe, la libertad creativa que siempre caracterizó a la banda. Es un álbum hipnótico, cautivante, con una producción y mezcla muy buena realizada en Buenos Aires y una masterización hecha en Oslo también muy cuidada.

Cameso Cator Sitero y Linitri Teperoli son dos verdaderas joyas y podríamos calificarlas como piezas de arte conceptual en estado puro (la primera mucho más rockera y con citas a Beethoven y la segunda, más calma y con citas a J.S.Bach). Por su parte, Corlo Saturu mantiene el ritmo hipnótico de las otras dos pero con una minimalismo abrazador y apabullante y con un estilo dronespace muy estilizado.

Impresionante vuelta al ruedo de una de las bandas de culto más misteriosa, experimental y creativa de la escena contemporánea.

N. Patricio Reyes C.

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Trump-l’œil, Bolsonaro y las democracias schmittianas

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Naturalishistoria-webUna de las mayores competencias pictóricas de todos los tiempos fue la que sostuvieron, en la Grecia Clásica, Zeuxis de Heraclea y Parrasio de Éfeso. La anécdota está narrada en la Naturalis Historia (74 d.C) de Plinio el Viejo cuatrocientos años después de sucedida. El concurso tenía el propósito de determinar quién era el mejor pintor.

Zeuxis corrió la cortina que tapaba su cuadro y el asombro fue absoluto: había pintado unos racimos de uvas con tal grado de realismo que los pájaros que sobrevolaban por allí intentaban comerlas. Pensándose ganador, Zeuxis le pidió a Parrasio que muestre su cuadro tapado detrás de la cortina. Su sorpresa fue mayúscula cuando comprobó que el cuadro de Parrasio era la propia cortina. Zeuxis tuvo que reconocer la derrota ante el cuadro-cortina de Parrasio.

Esta sabrosa anécdota suele ser contada de manera introductoria en los cursos de historia del arte y de estética en relación a uno de los temas estrella de la disciplina: el realismo y sus problemas. De esta manera desfilan de manera obligada los conceptos de mímesis, naturalismo, objetividad, verosimilitud, ideología en el sentido marxiano, arte-sociedad y un larguísimo etcétera. En el centro del problema planteado por la competencia Zeuxis-Parrasio se encuentra un elemento técnico-pictórico que todos conocemos aunque no lo sepamos.  Seguir leyendo Trump-l’œil, Bolsonaro y las democracias schmittianas

Kubero Díaz

La música de Kubero es, para mí, una cuestión de culto. Supongo que será compartido por algunos pocos fans que andan por ahí, desperdigados en este o en cualquier otro planeta. Previsiblemente, dentro de algunas décadas, algún musicólogo dirá: “¡Mierda! ¿Cómo puede ser que semejante compositor haya pasado desapercibido?” Y vendrán los tributos y homenajes y quizás alguna de esas espantosas estatuas de bronce con que la indignidad de la historia suele expiar culpas. Creo que no me equivoco si digo que el disco de Kubero con La pesada (1973) está al nivel de Manal (1970), Artaud (1973) de Pescado o el Volumen 2 (1972) de Pappo, todas obras señeras de la época, aunque sea infinitamente menos conocido.

Trout Mask Replica (1969)

Si tuviéramos que confirmar el axioma que el éxito comercial es inversamente proporcional a la calidad e influencia de ciertas obras de arte, este álbum de Captain Beefheart debería figurar como su evidencia más palpable. La evidencia número uno.

Dejemos las alabanzas unánimes de los críticos o de los grupúsculos de seguidores devotos de este álbum y del mejor Van Vliet. Escuchemos. Solo escuchemos. En mi opinión, si en la historia de Roma hubo un Rubicón, en la historia del rock también lo hubo y se llama Trout Mask Replica. Frank Zappa, amigo de Van Vliet, fue el productor de esta obra maestra. Zappa, quién si no.

N. Patricio Reyes

Myriapoda (2018) por Janne Nummela

Nummela (n. en 1973) es un artista plástico, poeta y músico finlandés. Estudió acústica en la Universidad de Tecnología de Helsinki y composición asistida por computadora en la Academia Sibelius.

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Janne Nummela. Foto: Juha Hamalainen

Sus pinturas se aproximan al tachismo aunque él toma como referencia la técnica del ebru, una técnica de tradicional turca de pintura al agua sobre el papel. Lo que se puede ver en su blog son pinturas donde abundan colores vivos, de figuras en general abstractas con mucha resonancia lírica y poética.

Myriapoda (2018), que en latín sería “ciempiés” es su último álbum. Su música es electrónica, experimental y con importantes caudales de imaginación, lirismo y creatividad. Sus composiciones las trabaja en el entorno Max/MSP. Nummela es un artista integral al que no habrá que perder de vista porque al sentido de innovación y destreza técnica le añade un claro y profundo sentido poético.

N. Patricio Reyes C.

Machismo lúdico

calzoncillo-webSegún parece, el evasor fiscal argentino más conocido del planeta, Lionel Messi, no está de buena racha, no mete goles y el equipo que integra tiene altas probabilidades de ser eliminado de un campeonato (el Mundial de Rusia 2018) que concita muchas expectativas. Por lo visto, eso provoca cantidades ingentes de angustia y depresión a sus seguidores.

El fútbol, ese deporte misógino, ultracapitalista y aburridísimo en el que once tipos en calzoncillos corren a una pelotita, me tiene hasta los cojones. Sin embargo esa payasada comercial global está pronta a acabar. Y solo quedará la local. Algo es algo.

N. Patricio Reyes C.

Dvanov por Dvanov

Esta banda de San Petersburgo formada recientemente (2015) conjuga una estética fascinante: un pop-rock oscuro y poético, algo de folk ruso, experimentalismo, unos arreglos propios del rock progresivo y el art rock y una voz femenina tan melodiosa como penetrante. Su último álbum (Дванов, 2018) lleva por título el mismo nombre del grupo y es un verdadero lujo para los oídos.

Nosotros, los amantes de Barbara Stanwyck

Ayer vi Clash By Night (1952, Fritz Lang) cuyo título en castellano varía de acuerdo a los países: Encuentro en la noche (España), Tempestad de pasiones (Argentina), Choque durante la noche (México), Desengaño (Venezuela). A su vez, los franceses la han titulado Le démon s’éveille la nuit (El demonio se despierta por la noche), mientras que los alemanes e italianos han sido mas neutros (Vor dem neuen Tag-Antes del nuevo díaLa confessione della signora Doyle). Los rusos han sido literales: Стычка в ночи, siendo que Стычка es también refriega, escaramuza.

TM3_319_1Ese variado campo semántico nos da una idea bastante certera sobre el tema de la película. Además, si sabemos que Barbara Stanwyck es la protagonista, tendremos unas expectativas muy específicas sobre lo que veremos: No es tanto a quién se cepillará esta vez la Stanwyck o cuánto destrozo causará sino el cómo.

Y ese cómo es fantástico. El reparto es muy bueno: Paul Douglas, co-protagonista, haciendo un papel que le sienta como un guante (grandullón, tosco e ingenuo pero sensible y amable como en A Letter to Three Wives, 1949, de Mankiewicz); Robert Ryan, como proyectorista de cine, divorciado, amargado, alcohólico, irascible, depresivo; es decir el típico macho duro que, como suele ser el caso, solo está desesperado por conseguirse una mami sustituta que lo salve de su naufragio personal; Marilyn Monroe, como obrera en una fábrica de conservas, en su papel de la típica chica bonita de pueblo, casadera pero nada ingenua al respecto, con algunas perlitas feministas en sus diálogos y calzada, en las primeras escenas, en unos jeans tan pertinentes para su rol como horripilantes para cualquier espectador post-Niágara (Hathaway, 1953).

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Chapterhouse, un clásico del shoegaze

 

Los casi desconocidos Chapterhouse no hicieron mucho, pero lo poco que hicieron lo hicieron estupendamente bien. Whirpool (1991) es su mejor álbum. Buenas voces, sonido potente, guitarras distorsionadas. A medio camino entre el rock sinfónico y el dream pop, creo que juntan lo mejor de ambos barrios. Cada tanto me paso por allí y me quedo mirando las nubes o mis zapatos que, Chapterhouse mediante, vienen a ser lo mismo.

N. Patricio Reyes C.

Estrategia, arte y efecto Wragge-Lecount

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El diciembre caliente del 2017 argentino dejó un reguero de información política que aún, meses después, se está procesando. El debate parlamentario sobre la reforma previsional dio lugar a enormes manifestaciones no solo en las calles de Buenos Aires sino en las ciudades de todo el país. Asimismo los alrededores del Congreso Nacional fueron el escenario de una brutal represión por parte de las “fuerzas del orden” y su contestación por parte principalmente de la izquierda. Los avatares de las escaramuzas, la represión, la persecución o la demonización política de la protesta, ya suficientemente documentado, no es aquí motivo de un análisis; solo lo son sus consecuencias.

Y la consecuencia más notable se refiere a la centralidad que vuelve a adquirir la problemática de la estrategia política. Hay algunos datos que encendieron las alarmas del poder: una caída más o menos pronunciada de la imagen del gobierno, un protagonismo de la izquierda clasista en las calles (en desmedro del neorreformismo kirchnerista o la burocracia sindical) y un creciente estado de malestar por la situación socioeconómica.

A principios de 2018 la gran pregunta era ¿Cómo seguir? ¿Cuál sería la estrategia política más pertinente? Era una pregunta que se hacía tanto en los pasillos del poder como en las reuniones políticas de la oposición. Los debates en la izquierda sobre estrategia política son innumerables, sustanciosos y, por supuesto, imposibles de resumir en pocas líneas. Y es por ello que aquí intentaré abordar un aspecto pequeño pero sustancial para cualquier estrategia de izquierda: la cuestión de la iteratividad. Seguir leyendo Estrategia, arte y efecto Wragge-Lecount