Archivo de la categoría: Opinión

Djam + Rebétiko

Exilio, migraciones forzadas, fascistas, banqueros voraces y nostalgias lacerantes tienen un lado flaco, un punctum, un punto ciego desde el cual pueden verse en su totalidad y, por ende, propiciar su disolución, su tan necesaria licuación. Ese punto ciego es, nunca dejó de serlo, el arte. De eso trata Djam, película cuyo pre-estreno pude ver en la Alianza Francesa.

Rebétiko, ese género musical, desarrollado por los griegos expulsados de Turquía en los tiempos de Ataturk, es lo que circula profusamente en Djam, la excelente película de Tony Gatlif en la que se narra las andanzas de Djam, una irreverente joven griega residente en la isla de Lesbos, que debe buscar una biela de barco a Estambul a pedido de su padrastro Kakourgos. Allí conoce a Avril, una joven francesa perdida en la ciudad, luego de una fracasada tentativa de ir a Siria a ayudar a los refugiados.

El viaje, como todo recorrido que merezca ese nombre, es un viaje externo pero también interno, de autodescubrimiento y de toma de conciencia de una realidad que golpea por todas partes y en todo momento. Pero está el rebétiko, esa música parecida al tango o al blues (de origen marginal, que canta amores trágicos, la vida dura, la prisión, el hachís, etc.), con la que se podrá conjurar los demonios y hasta quizás vencerlos.

Excelentes interpretaciones de Daphne Patakia (Djam), Simon Abkarian (Kakourgos) y Maryne Cayon (Avril) en los principales papeles.

N. Patricio Reyes C.

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Desamor, de Poulenc a Björk

Ayer, sábado 4 de noviembre de 2017, asistí a una bellísima ópera de cámara en La Cúpula del CCK, “La Voix humaine” (1959) de Francis Poulenc con libreto de Jean Cocteau y basada en la obra de teatro homónima de este último. La mezzo Vera Cirkovic realmente se lució tanto a nivel vocal como actoral en una obra donde la interacción corporal con el aparato telefónico y los almohadones -lo duro y lo blando- hizo que lo minimalista de la puesta (la régie estuvo a cargo de un lúcido Alejandro Cervera) potenciara la obra al máximo. Nunca mejor dicha la afirmación propia de los diseñadores gráficos “Menos es más”. El pianista griego Dimitri Vassilakis merece palabra aparte. Además de una perfecta interpretación (para comparar solo basta un par de clics en youtube) se notaba una absoluta integración con la parte vocal-actoral. Un verdadero lujo haber escuchado a este excelente pianista.

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La mezzosoprano Vera Cirkovic en “La Voix humaine” (1959) de Francis Poulenc

La obra que habla del desamor nace del desamor. Cuando el parisino Francis Poulenc tiene en 1957 una ruptura amorosa con Louis Gautier (un joven soldado) decide musicalizar una obra de teatro de su amigo Cocteau que había sido estrenada en 1930. “La voz humana” es un dramático monólogo de una mujer al teléfono hablando con su amante quien la abandona por otra mujer. La pieza le venía como anillo al dedo al compositor quien ya venía vapuleado en términos amatorios: En los brazos del soldado Louis Gautier había encontrado algo de solaz luego de la muerte de su amante Raymond Destouches en 1955.

Cuando Poulenc termina su composición para soprano y piano (escrita para ser interpretada por la cantante Denise Duval) Cocteau queda maravillado. La obra se estrena en París en febrero de 1959.

La pieza es desgarradora y es imposible no sentirse identificado con la protagonista. Me hizo acordar al último y uno de los mejores trabajos de Björk, Vulnicura (2015), un álbum también nacido del desamor y la ruptura de la gran creativa islandesa con su amante. Y sobre todo de la fantástica (en el doble sentido: de buenísima y de fantasy en su video musical) Notget. Asimismo se agolpaban en mi pequeño cerebro millones de otras piezas musicales y literarias con la misma temática, pero NotgetFragmentos de un discurso amoroso de Barthes (el referido al amante y el teléfono, La espera) fueron las que acudían con más fuerza.

Ya sabemos que el “mal de amores”, las rupturas amorosas y los vericuetos dolorosos del amor forman parte del paisaje habitual de los artistas y creadores que nos proporcionan al resto de los mortales una guía, una cartografía sublimada y consoladora al susurrarnos al oído: “Recuerda…no estás solo/a en este barco”. En el momento del naufragio esas palabras nos sabrán a poco, pero luego de habernos agarrado al madero, en medio del brutal oleaje y llegar a alguna isla (si es que llegamos) podremos recordarlas y agradecerlas.


N. Patricio Reyes C.

 

Síntesis ideológica

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Vas a seminarios del tipo “Gramsci, nuevas perspectivas” y subrayás como un obseso los textos de Bensaïd. Lees a Laclau para luego ir al baño y hacer lo que hace tu sobrina anoréxica. Te reís de cómo a veces patina el sesudo de Vattimo y te ponés serio con Brossat. Te alterás con Negri y sus hijos podemitas, Agamben no te termina de cerrar pero Jay te gusta más. Te acostás con Harvey, te levantás con Jameson y Anderson te prepara el desayuno. Disfrutás del sentido del humor de Eagleton y bostezás con Althusser y Badiou.

Pensás que sos un iluminado pero que todavía no encontraste la síntesis: tu síntesis. Ayer en el parque te encontraste con tu sobrino veinteañero que aún no sabe sacarse los mocos y que tiene un penoso y ralo bigotito; te saludó ¿Qué hacés fiera? ¿Seguís leyendo ese bodoque? señalando las 700 y pico de páginas de “La ideología alemana”. Yo lo leí la semana pasada y se me ocurrió hacer una camiseta alusiva al respecto ¿te gusta? 

En dos segundos, miles y miles de páginas de tu no-síntesis se te vinieron encima. Solo atinaste a esquivar tu bulto mental y replicarle: A ver “fiera”…mostrame como te sale el kickflip.

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Y para seguir con onda skater un temazo de los RHCP

Patricio Reyes C.

Spears, lectora de Marx

Desde que el mundo es mundo algunos pocos cuentan chistes, hacen bromas, chanzas y chascarillos. Los demás, es decir casi todos nosotros, los acompañamos riendo. Los antiguos griegos crearon al respecto todo un género dramático dedicado a lo cómico relacionado con los antiguos ditirambos y dramas satíricos que, a su vez, estaban referidos al culto de la fertilidad y, por ello mismo, al dios Dioniso. Sea con Aristófanes o con el payaso de nuestro grupo de amiguetes venimos riéndonos por ocurrencias más o menos sofisticadas o toscas, oportunas o desubicadas.

Hace aproximadamente un siglo uno de los maestros de la sospecha, el Dr. Freud, descubrió que rascando un poco la primera y superficial capa del chiste, hay cantidades ingentes de información referidas a contenidos inconscientes. Nos seguimos riendo como lo hacemos desde el paleolítico junto al fuego de la cueva pero, desde principios del siglo XX, además de reírnos, sospechamos de nuestra risa y, por supuesto, de la ajena.

En esta charla hablaremos del muy interesante trabajo de Britney Spears “Work Bitch”, de los efectos a que dio lugar y las reflexiones que me provocaron. Primero vino la risa: Spears interpretaba o leía a Marx. Luego, o casi al mismo tiempo, entraba la sospecha. Lo que sigue es un compendio de esa jocosidad y esta seriedad, es decir, algo parecido a esa ensalada “agridulce” que tu tía se empeña en hacerte probar cada vez que vas a visitarla.

Cuando escuché por primera vez “Work Bitch” quedé pasmado. No fui el único. Tuvo muy buena recepción de público pero también de la crítica especializada. No solo se había instalado en el centro de las pistas de baile del planeta con una música potente sino que logró atraer a una intelectualidad que no comprendía del todo que era lo que quería transmitir. El video, por si fuera poco, dejaba aún más interrogantes. Lógicamente, todos los focos marxianos se fueron encendiendo uno a uno apuntando nuevamente a la Spears.

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Santiago Maldonado, Andrei Rubliov y las bandas delictivas estatales

Una de las perspectivas más interesantes pero más dramáticas para los artistas se refiere al vínculo del arte y sus protagonistas con las diferentes bandas delictivas que posee el estado. El caso de la detención y desaparición de Santiago Maldonado el 1º de agosto por parte de la pandilla de delincuentes de la Gendarmería vuelve a relacionar uno y otro campo: el del arte y la vida por un lado y el de la muerte, los negocios y la opresión por el otro.

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Pandilla delictiva estatal en cacería de mapuches en el territorio provincial de Benetton

El “caso Maldonado” ya es archiconocido y muy mediatizado y está siendo llevado por una de las dependencias de multinacional Benetton, más precisamente su departamento judicial: el Juzgado Federal de Esquel a cargo del Juez Guido Otranto acompañado por una dependencia administrativa también de los Benetton: la Fiscalía Federal de Esquel, a cargo de Silvina Ávila. Seguir leyendo Santiago Maldonado, Andrei Rubliov y las bandas delictivas estatales

Santiago, la niña y la entrañable transparencia de la Gendarmería

La gente, a veces, tiene certezas. Por ejemplo, todas las niñas argentinas saben que el tercer domingo de agosto tendrán un regalito porque esa jornada es el Día del niño. Las certezas suelen relacionarse con la luz, lo iluminado, lo transparente que permite ver a través. El antónimo de la certeza es la incertidumbre, la zozobra y se relaciona con la opacidad, la oscuridad, lo que no vemos y que, además, nos angustia. Seguir leyendo Santiago, la niña y la entrañable transparencia de la Gendarmería

RHCP & skate

Increíble que “Dark Necessities”, que es del 2016, ya suene como un verdadero clásico de los RHCP y que sea uno de los mejores de la banda (según mi gusto, claro). Además tiene ese toque funky que suena magnífico. Se ve que el corazón funketa del grupo sigue latiendo con fuerza. El vídeo es inmejorable con unas chicas skaters que complementan muy bien la canción y que, por si fuera poco, nos regalan un meritorio (aunque fallido) kickflip y un par de buenos shove-it.

El juez Otranto y los “negros de mierda”

Muchísimas veces sucede que dichos y eventos importantes realizados fuera de los focos periodísticos de las grandes o medianas ciudades suelen perderse en el tiempo y quedar como simples anécdotas de pueblo.

El caso de la detención-desaparición de Santiago Maldonado por parte de las fuerzas de la Gendarmería Nacional argentina es, precisamente, lo contrario. Adquiere una dimensión internacional y es de una gravedad inusitada, aún por encima de casos similares como el de Julio López o Miguel Bru. Es en vinculación con estos grandes casos que esas pequeñas anécdotas pueblerinas de la que hablabamos, prontas a desaparecer, adquieren una importancia mayúscula. A partir de la detención-desaparición de Santiago Maldonado nos vamos enterando de situaciones y contextos que, de otra forma, quizás nunca habríamos reparado en ellos.

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Juez Federal Guido Otranto

No es mi objetivo aquí reseñar el patético desempeño del juez Guido Otranto o de la fiscal a cargo del caso de la detención-desaparición de Santiago Maldonado y sus complicidades con los responsables de Gendarmería. Ya hay suficiente evidencia periodística al respecto. Ni tampoco cargaré las tintas sobre la política crecientemente represiva por parte de los aparatos del estado. Ya muchos dirigentes políticos y organismos de Derechos Humanos dan cuenta de ello. Simplemente les hablaré de algunos pocos Seguir leyendo El juez Otranto y los “negros de mierda”

Nastasia Filipovna, geómetra del patriarcado

Nastasia Filipovna juega en las ligas mayores. Se codea con Emma Bovary, con su compatriota Karenina, con la Nora de Ibsen, con la Isabel de James. Sin embargo, no creo que se haya hecho demasiado hincapié en ella. No pretendo corregir supuestas deudas al respecto sino más bien pensar en voz alta lo que de su figura me conmueve.

Compañeras de liga

Veamos a las compañeras de Liga que hemos nombrado según su orden de llegada:

En 1856 entra en el escenario Emma Bovary con Madame Bovary de Flaubert;
1868 será el año en que aparece ella misma con El idiota de Dostoievsky;
en 1877 lo hace Ana Karenina de la mano de Tolstoi;
Nora Helmer, con Casa de muñecas de Ibsen, lo hará en 1879;
y, finalmente, Isabel Archer con Retrato de una dama de Henry James entra en escena en 1881.

En el transcurso de una generación (25 años) se produce la que para mí es la mejor producción literaria europea (cuatro novelas y una obra de teatro) en torno a caracteres femeninos complejos. Ahora bien, si leemos entrelineas nos daremos cuenta que dichos Seguir leyendo Nastasia Filipovna, geómetra del patriarcado