Archivo de la categoría: Música

Iggy Pop y la eternidad

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Iggy Pop & Josh Homme

Si me preguntan cuales fueron los mejores álbumes de rock que escuché del 2016 yo diría que en la lista no podría faltar “Post pop depression” de Iggy Pop (con Josh Homme). La Iguana me tiene desconcertado:  ¿Es posible superarse así, siempre? Quizás sea inmortal, como Gilgamesh, y eso le da ciertas ventajas. En ese caso no lo sabremos. Y otra cosa a tener en cuenta es lo bien que sabe rodearse; por ejemplo, aquí abajo lo vemos con los fantásticos SUM 41, una de mis bandas preferidas en un temazo de principios de siglo.

Devendra + Ferdydurke

Me encanta Devendra. Casi todos sus trabajos pero sobre todo el penúltimo (Mala). Con “Feel just like a child” (¡ya pasaron más de doce años!) me pasa algo parecido a una sinestesia: lo asocio a Gombrowicz y específicamente a Ferdydurke  (1937). Seguramente un Scriabin, ese militante sinestésico, se escandalizaría, aunque no creo que lo haga el buenazo de Witold. Algo parecido me pasa con T. Mann-Mahler o Steinbeck-Sara Vaughan y muchos otros. Supongo que habrá alguna explicación para ese fenómeno. Yo simplemente me abandono a ese trip estético acompañado, claro está, por Devendra y su troup.

 

Warhol + Velvet

La Venus de las pieles dispara miles de asociaciones en segundos. En flashes instantáneos me viene primero, claro está, Rubens (la del Museo de Viena), luego la desopilante y magistral peli de Polanski y casi enseguida este temazo increíble de los Velvet Underground del año 66 ó 67. Nunca me canso de escuchar a los Velvet.
La filmación de Warhol de uno de los ensayos (supongo que en Factory) es también una reliquia documental donde vemos a Lou Reed, a Cale y a Nico en sus veinte años.
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Publicación original en: blog sociocultural

Docentes – Nickelback

En estos tiempos, donde la ferocidad persecutoria hacia los docentes en la Ciudad de Buenos Aires y provincias se incrementa día a día, me estaba acordando de esta excelente canción de los Nickelback, banda canadiense que me encanta.

La eliminación de las elecciones para las Juntas Docentes a principios de 2016 (producto del acuerdo de la mafia gobernante con la burocracia sindical), la instalación de la línea gratuita 0-800-buchon para denunciar la actividad de centros de estudiantes, la reciente instalación de la “policía educativa” por parte de la Directora General de Personal Docente y No Docente, el “cajoneo” en el mercado judicial (que no Poder Judicial) de las causas por escuchas ilegales de ministros y funcionarios del Ministerio de Educación de la Ciudad de Bs. As., la constante presencia policial en las puertas de los sindicatos docentes que no pertenecen a la burocracia sindical entongada con la patronal gobernante conforman un combo de persecución fascista que no se vivía desde los tiempos de la “Triple A” del General Perón y los carniceros que continuaron su labor desde 1976 hasta 1983.

En este sentido, Nickelback sabe responder a estos patéticos fascistas.

 

 

Borges + Matalon

La ópera de este destacado compositor argentino radicado en Francia es extraordinaria en todos los sentidos. Matalon es un ferviente borgeano y ello puede verse en muchas de sus composiciones. No es fácil poner entre paréntesis lo narrativo, lo melódico, lo armónico y lograr sustentar una composición a partir de lo tímbrico y pulsaciones que se arman y desarman como nubes. Romper con la narratividad lineal convencional nunca es fácil. Es lo que hace Matalon con su ópera basada en textos de Borges. Y lo hace con gran maestría. Fiel discípulo de Boulez lo es también del escritor.

La puesta de Diana Theocharidis con los espejos (referenciando el doble), la arena, la ruptura de la cuarta pared, la coreografía, movimientos actorales en el escenario y recitado (incluyendo el de un Diego Fischerman muy atinado) hicieron que Borges y el Tiempo se fundieran en Música. Fue un verdadero placer escuchar y ver esta obra en la Sala Argentina del Centro Cultural Kirchner el pasado 18 de agosto. Mi conclusión es que leer Borges es escuchar a Matalon y viceversa. Adentrarse en los paisajes sonoros creados por este brillante compositor (Traces, por ejemplo) es una experiencia muy aconsejable. El video que puse es de una puesta en el Festival d´île-de-France, de 2013.

Publicación original en: sociocultural.tumblr.com

Muse de Lacan


I. No seré original si digo que Muse debe ser una de las mejores bandas en lo que va de este aún corto siglo. Sin embargo, lo que más me llama la atención es la enorme cantidad de canciones con especial referencia (en títulos y letras) a cuestiones psicoanalíticas. Si su álbum Origin of Symmetry (2001) es, de lejos, lo mejor de su producción, no se quedan atrás The Resistance (2009) o el último Drones (2015), que son los que más me gustan. Los otros, también son buenos pero estos son mejores. En Undisclosed Desires, Dead Inside, Uprising, Space Dementia, Madness, Psycho, Hysteria, y muchos otros títulos encontramos un compendio de claves psicoanalíticas aplicadas, especialmente en la temática de las relaciones amorosas tortuosas y/ o controladoras (incluyendo aquí también lo político).

II. Es bien sabido la vertiente intelectual de Matt Bellamy cuya voz prodigiosa va acompañada de un soberbio esteticismo. Véase sino su sinfonía Exogénesis de The Resistance con influencias de Rachmáninov, Strauss o Chopin. O la relectura del Nocturno de este último en Collateral Damage. Un crítico musical, a propósito de Origin of Symmetry decía: “Es asombroso que una banda tan joven este cargada con una herencia que incluye las visiones más oscuras de Cobain y Kafka, Mahler y The Tiger Lillies, Cronenberg y Schoenberg”.


III. Sin embargo, algo me llama aún más la atención que la vertiente psicoanalítica de Muse: El relativo descuido que sobre la música tuvieron los grandes nombres del psicoanálisis. Bien sabemos de la sordera musical de Freud (que fue explicada por él mismo en el Moisés) pero también de Lacan (quizás un poco menos sordo). La justificación que dio Freud quizás valdría para este último: No pudieron conceptualizar lo musical, como sí lo hicieron con los textos o Freud también con la escultura (aunque no con la pintura). Mi opinión es que ellos son apolíneos por naturaleza, conceptualizadores natos, pero impotentes dionisíacos, nietzscheanamente hablando. Porque la música es, básicamente, dionisíaca. N.M. Cheshire sugiere que lo de la sordera musical de Freud es más un conflicto personal que una deficiencia cognitiva; algo parecido a lo que afirmaba Theodore Reik quien da a entender que la sordera le funcionaba como “mecanismo de defensa”.

IV. La falta de oído de los maestros fue destacada por sus discípulos algunos de los cuales no se quedaron en la congoja sino que se animaron a saltar la vallas apolíneas, sumergirse en lo dionisíaco (los planos sensual y expresivo de los que hablaba Aaron Copland) bailar como se debe y volver, sanos y salvos, a la siempre acogedora casa conceptual. Gracias a ellos podemos degustar un poco mejor no solo una “Muse de Lacan”, sino también pasar de un System of a Down a un Arvo Pärt o a un Morton Feldman sin mayores sobresaltos. Y eso sin dejar a un Bartók o un Xenakis en el camino. Sirva esto como homenaje a nuestro Arnoldo Liberman, pero también al imprescindible François Regnault, a Clément Rosset, a Jan Jagodzinski y su focalización en la “histerización de la escena posmoderna” o el fenómeno del “Fan addict”, Alexandra Harrison y tantos otros que le pusieron audífonos a sus maestros. Desde el arte, más que agradecidos. Desde el mundo psi, creo que también.

N. Patricio Reyes C.

Otras entradas de “Carne de diván, ensalada de Lacan”:

Gruyere de Lacan
San Miller, yerno
El psicoanalista que cazaba mariposas
Lacanibal

 

 

Ominosos ángeles

“Cada ángel es espantoso dijeron Freud y Rilke” / “Todos son iguales” / Rimbaud nunca les prestó atención / Jim Morrison tenía sus elevadores…sus ángeles elevadores…/ Si cada ángel es espantoso, entonces ¿porqué les das la bienvenida?  Lo ominoso freudiano (o lo Real lacaniano si se prefiere) como solo las CocoRosie pueden plasmarlo.

Siempre me gustaron las CocoRosie, sobre todo en la primera época. No tanto por sus citas culturosas que abundan (por ejemplo, “Beautiful Boyz” con el impresionante Antony Hegarty, homenaje a Jean Genet) como por sus inflexiones vocales y estilo cuidado, minimalista y experimental.

Había visto y colgado este viejo video (2004, recién empezaban) en tumblr hace millones de años, ahora lo hago aquí.