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Desamor, de Poulenc a Björk

Ayer, sábado 4 de noviembre de 2017, asistí a una bellísima ópera de cámara en La Cúpula del CCK, “La Voix humaine” (1959) de Francis Poulenc con libreto de Jean Cocteau y basada en la obra de teatro homónima de este último. La mezzo Vera Cirkovic realmente se lució tanto a nivel vocal como actoral en una obra donde la interacción corporal con el aparato telefónico y los almohadones -lo duro y lo blando- hizo que lo minimalista de la puesta (la régie estuvo a cargo de un lúcido Alejandro Cervera) potenciara la obra al máximo. Nunca mejor dicha la afirmación propia de los diseñadores gráficos “Menos es más”. El pianista griego Dimitri Vassilakis merece palabra aparte. Además de una perfecta interpretación (para comparar solo basta un par de clics en youtube) se notaba una absoluta integración con la parte vocal-actoral. Un verdadero lujo haber escuchado a este excelente pianista.

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La mezzosoprano Vera Cirkovic en “La Voix humaine” (1959) de Francis Poulenc

La obra que habla del desamor nace del desamor. Cuando el parisino Francis Poulenc tiene en 1957 una ruptura amorosa con Louis Gautier (un joven soldado) decide musicalizar una obra de teatro de su amigo Cocteau que había sido estrenada en 1930. “La voz humana” es un dramático monólogo de una mujer al teléfono hablando con su amante quien la abandona por otra mujer. La pieza le venía como anillo al dedo al compositor quien ya venía vapuleado en términos amatorios: En los brazos del soldado Louis Gautier había encontrado algo de solaz luego de la muerte de su amante Raymond Destouches en 1955.

Cuando Poulenc termina su composición para soprano y piano (escrita para ser interpretada por la cantante Denise Duval) Cocteau queda maravillado. La obra se estrena en París en febrero de 1959.

La pieza es desgarradora y es imposible no sentirse identificado con la protagonista. Me hizo acordar al último y uno de los mejores trabajos de Björk, Vulnicura (2015), un álbum también nacido del desamor y la ruptura de la gran creativa islandesa con su amante. Y sobre todo de la fantástica (en el doble sentido: de buenísima y de fantasy en su video musical) Notget. Asimismo se agolpaban en mi pequeño cerebro millones de otras piezas musicales y literarias con la misma temática, pero NotgetFragmentos de un discurso amoroso de Barthes (el referido al amante y el teléfono, La espera) fueron las que acudían con más fuerza.

Ya sabemos que el “mal de amores”, las rupturas amorosas y los vericuetos dolorosos del amor forman parte del paisaje habitual de los artistas y creadores que nos proporcionan al resto de los mortales una guía, una cartografía sublimada y consoladora al susurrarnos al oído: “Recuerda…no estás solo/a en este barco”. En el momento del naufragio esas palabras nos sabrán a poco, pero luego de habernos agarrado al madero, en medio del brutal oleaje y llegar a alguna isla (si es que llegamos) podremos recordarlas y agradecerlas.


N. Patricio Reyes C.

 

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Spears, lectora de Marx

Desde que el mundo es mundo algunos pocos cuentan chistes, hacen bromas, chanzas y chascarillos. Los demás, es decir casi todos nosotros, los acompañamos riendo. Los antiguos griegos crearon al respecto todo un género dramático dedicado a lo cómico relacionado con los antiguos ditirambos y dramas satíricos que, a su vez, estaban referidos al culto de la fertilidad y, por ello mismo, al dios Dioniso. Sea con Aristófanes o con el payaso de nuestro grupo de amiguetes venimos riéndonos por ocurrencias más o menos sofisticadas o toscas, oportunas o desubicadas.

Hace aproximadamente un siglo uno de los maestros de la sospecha, el Dr. Freud, descubrió que rascando un poco la primera y superficial capa del chiste, hay cantidades ingentes de información referidas a contenidos inconscientes. Nos seguimos riendo como lo hacemos desde el paleolítico junto al fuego de la cueva pero, desde principios del siglo XX, además de reírnos, sospechamos de nuestra risa y, por supuesto, de la ajena.

En esta charla hablaremos del muy interesante trabajo de Britney Spears “Work Bitch”, de los efectos a que dio lugar y las reflexiones que me provocaron. Primero vino la risa: Spears interpretaba o leía a Marx. Luego, o casi al mismo tiempo, entraba la sospecha. Lo que sigue es un compendio de esa jocosidad y esta seriedad, es decir, algo parecido a esa ensalada “agridulce” que tu tía se empeña en hacerte probar cada vez que vas a visitarla.

Cuando escuché por primera vez “Work Bitch” quedé pasmado. No fui el único. Tuvo muy buena recepción de público pero también de la crítica especializada. No solo se había instalado en el centro de las pistas de baile del planeta con una música potente sino que logró atraer a una intelectualidad que no comprendía del todo que era lo que quería transmitir. El video, por si fuera poco, dejaba aún más interrogantes. Lógicamente, todos los focos marxianos se fueron encendiendo uno a uno apuntando nuevamente a la Spears.

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RHCP & skate

Increíble que “Dark Necessities”, que es del 2016, ya suene como un verdadero clásico de los RHCP y que sea uno de los mejores de la banda (según mi gusto, claro). Además tiene ese toque funky que suena magnífico. Se ve que el corazón funketa del grupo sigue latiendo con fuerza. El vídeo es inmejorable con unas chicas skaters que complementan muy bien la canción y que, por si fuera poco, nos regalan un meritorio (aunque fallido) kickflip y un par de buenos shove-it.

Iggy Pop y la eternidad

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Iggy Pop & Josh Homme

Si me preguntan cuales fueron los mejores álbumes de rock que escuché del 2016 yo diría que en la lista no podría faltar “Post pop depression” de Iggy Pop (con Josh Homme). La Iguana me tiene desconcertado:  ¿Es posible superarse así, siempre? Quizás sea inmortal, como Gilgamesh, y eso le da ciertas ventajas. En ese caso no lo sabremos. Y otra cosa a tener en cuenta es lo bien que sabe rodearse; por ejemplo, aquí abajo lo vemos con los fantásticos SUM 41, una de mis bandas preferidas en un temazo de principios de siglo.

Devendra + Ferdydurke

Me encanta Devendra. Casi todos sus trabajos pero sobre todo el penúltimo (Mala). Con “Feel just like a child” (¡ya pasaron más de doce años!) me pasa algo parecido a una sinestesia: lo asocio a Gombrowicz y específicamente a Ferdydurke  (1937). Seguramente un Scriabin, ese militante sinestésico, se escandalizaría, aunque no creo que lo haga el buenazo de Witold. Algo parecido me pasa con T. Mann-Mahler o Steinbeck-Sara Vaughan y muchos otros. Supongo que habrá alguna explicación para ese fenómeno. Yo simplemente me abandono a ese trip estético acompañado, claro está, por Devendra y su troup.

 

Warhol + Velvet

La Venus de las pieles dispara miles de asociaciones en segundos. En flashes instantáneos me viene primero, claro está, Rubens (la del Museo de Viena), luego la desopilante y magistral peli de Polanski y casi enseguida este temazo increíble de los Velvet Underground del año 66 ó 67. Nunca me canso de escuchar a los Velvet.
La filmación de Warhol de uno de los ensayos (supongo que en Factory) es también una reliquia documental donde vemos a Lou Reed, a Cale y a Nico en sus veinte años.
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Publicación original en: blog sociocultural